viernes, 21 de octubre de 2011

EL FIN DE ETA


Durante muchos años el principal tema de preocupación para este país era el terrorismo de ETA, al igual que para el Ministerio del Interior, que siempre ha destinado la mayor parte de sus esfuerzos a la supresión de ETA. Durante todos estos años de asesinatos hemos pasado por innumerables acontecimientos que ahora resurgen en mi cabeza.

Acontecimientos como las concentraciones en la puerta del Ministerio cuando había un atentado ( no siempre fáciles ni facilitadas), las contrataciones de personal laboral en el país vasco( por la forma en la que se hacían), la creación del Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista, el complemento de productividad por zona geográfica conflictiva para el personal funcionario y laboral destinado en la D.G. de la Policía, (para el destinado en la D. G. de la Guardia Civil no lo conseguimos), la supresión de las comisarías en las ciudades de Vizcaya -hoy todavía existen, son “comisarías fantasmas”-, pero sobre todo lo que más recuerdo son las victimas.

Mis recuerdos son numerosos, es difícil señalar algún atentado porque todas las muertes son dolorosas, pero para mi, los atentados a las casas cuartel de Zaragoza y Vich y el de Hipercor de Barcelona fueron los más salvajes. Personalmente tengo algunos que en estos años de una manera más próxima me han afectado: el atentado en el año 2003 a un equipo móvil del DNI en Sangüesa, cuando pocas fechas antes se había decidido cambiar a personal funcionario por policías. El atentado contra Eduardo Puelles, inspector de policía en Bilbao y al que conocí personalmente y por último, el de Máximo Casado, delegado de CCOO en la cárcel de Martutene en San Sebastián.

Es cierto que esto no cierra la historia de ETA y que aun queda un largo camino, pero este comunicado que llega muy tarde para los asesinados supone un paso gigantesco en la normalización de Euskadi y España. Una vez me dijo un amigo “ cuanto daría cualquier familia victima de ETA porque no hubieran asesinado a ningún familiar suyo”. Por fin se puede cumplir esta frase!. Ahora toca saber qué estamos dispuestos a dar para cerrar definitivamente este capitulo de la historia de nuestro país.

Y ya por último decir que no entiendo a todos aquellos que están enrabietados y molestos por el mensaje de ETA. Creo que todos los demócratas deberíamos de felicitarnos, por el fin de ETA, ahora es el turno de que Euskadi y España recuperen su tranquilidad y comience el largo camino que todavía nos falta para conseguir una vida publica en la que el terrorismo pase a ser historia, y esto ineludiblemente pasa por la política y por el acuerdo.

1 comentario:

  1. Hola:
    Siendo tal vez -si realmente supone el fin de los atentados de ETA-, una de las noticias más grandes en la historia reciente de España, no quería que pasara atrás este artículo sin recibir ni un comentario. Me ha sorprendido que nadie escribiese ninguna reflexión. Me alegro mucho de que, según parece, y ojalá, se haya acabado esta salvajada y este peligro en nuestro país. Esperemos que vaya en serio, y que no lo fastidien, ni los de un lado, ni los del otro. Una noticia y un paso para UN MUNDO MEJOR.

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